HEMOS VUELTO
Para comenzar, les presentamos el cuento ganador del concurso literario 2009: "Una noche". Que lo disfruten.
Espacio dedicado para todos los alumnos del colegio John Dewey, para que lean, envíen y degusten todo tipo de textos. Encontraran poesía, cuentos, y quien sabe que más. Sean bienvenidos.
A comer.
Una noche
Faltaban minutos para las doce y todavía seguía mirando.
La lluvia y el frío hacían que por las ventanas se viera tanto como por la muralla, aún así cada cierto rato miraba hacia ella pensando en cuanto necesitaba ver a través y al mismo tiempo alegrarme de no poder saber nada del otro lado. Me sentía muy asustado como para acercarme a ella, me sentía acorralado no encontraba escondite, donde me escondiera implicaba arriesgarme a hacer sonar algo y no disponer de tiempo para salvarme.
Mi corazón latía tan fuerte que mi cuerpo entero tambaleaba con él.
Recuerdo el sonido del pasto mojado siendo aplastado, de un charco siendo invadido, de una silueta avanzando entre mis pesadillas...
Aguardando hasta el último momento, me metí bajo mi cama...
Sentí como abrían la ventana, vi las botas silenciosas que atravesaban la alfombra...
Mi corazón latía guiado por el ritmo de los pasos que se dirigían a través de la habitación… y esperé, deje que se llevara todo lo que para mí alguna vez tuvo valor.
Yo, por mi parte, me tapé con cajas pesadas bajo mi cama por si se le ocurría buscar allí...
Quieto, sudoroso y mudo vi como el ladrón empezaba su caminata a la ventana. Sus botas negras estaban embarradas y llegaban hasta más arriba de lo que mi poca vista llegaba...
Todavía asustado decidí dormir bajo mi cama, por si se le ocurría volver o entraba alguien más...
Lo que me parecieron horas después, fui despertado y regresado a la agonizante conciencia y por lo tanto, a mi rincón bajo mi poco aseada cama.
Mis pesados y dolorosos ojos se abrieron lentamente a la oscuridad que me rodeaba...
De pronto capte en el silencio lo que me había despertado.
La silueta de una sonrisa y un corpulento cuerpo posado en el suelo apareció una vez que mis ojos se acostumbraron a la poca luz de la luna...
Aterrorizado me volteé hacia una caja... y desperté de mi sueño...
Posado en sábanas blancas, un hombre de edad miró por la habitación. Su único hijo yacía apoyado en un sillón cercano, respirando suavemente a la espera del alba.
Aburrido y sin fuerzas, el hombre fue de a poco cayendo en un adormecimiento, lentamente se separó del mundo y no cayó muerto hasta haber sentido como se movía el infierno dentro de su propio y muy enfermo corazón.
Etiquetas: Hemos vuelto