LAS CAMPANAS DEL TOQUE DE ÁNIMAS
Tanto tiempo amigos lectores. Nuestro blog está a la deriva, ya no sabemos a quién pertenecemos ni quién nos apadrinará; de ahí nuestro silencio. Pero hemos decidido volver a hablar. Comenzaremos con un bello ensayo literario que intentó suerte en la versión 2006 del concurso "Leer, pensar, hablar". Desde ya, les avisamos que no ganamos, pero ¡qué va! igual fue interesante estresarse por Juan Rulfo.
De la autoría de Catalina Ramírez y Martín Bonnefoy, con la ayuda de quien escribe, les entregamos el texto "Las Campanas del Toque de Ánimas" basado en en la obra del mexicano Juan Rulfo "El Llano en llamas". Léanlo y piensen ¿el jurado estará loco? Gracias por seguir siendo fiel a la literatura.
LAS CAMPANAS DEL TOQUE DE ÁNIMAS
Alguna vez Jorge Luis Borges, escritor latinoamericano dijo: “La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”.
La cita final del cuento “El Llano en Llamas”, cuando el Chihuila está agonizando, posterior a una refriega con los del gobierno, dice: “Se nos quedó mirando cuando nos íbamos cada quien por su lado para repartirnos la muerte. Y él parecía estar riéndose de nosotros, con sus dientes pelones, colorados de sangre.”
El ambiente de este cuento representa en gran parte el carácter general del compendio de cuentos y se destaca por girar en torno a una cultura y sociedad post-revolución y por su espacio físico general, el llano . En llamas, por la constante agitación que hay sobre ella, por las constantes grescas de la post-revolución, en la que a pesar de que las llamas hayan cesado, la calma ya se ha visto quebrada y los sitúa en una tranquilidad agitada.
Esta gran efervescencia nos permite notar la fuerte presencia de una de las características típicas de la ampliamente estudiada identidad latinoamericana, un aspecto recurrente en la obra de Rulfo: la importancia de la figura femenina, particularmente la de la madre . Se presenta la presencia de una perspectiva considerablemente negativa del padre: un progenitor español más bien despreocupado, negligente, y por otro lado, la acogedora imagen de la madre, preocupada e incondicional. El sujeto, inevitablemente, se ve expuesto a una clase de Edipo latinoamericano que crea una valoración mucho mayor de la madre que del padre, invocando a la vez en este último una sombra que agrava aún más su figura.
El autor considera, sin duda, ambos patrones de la cultura latinoamericana al mostrarnos en sus cuentos padres que desprotegen a sus hijos como en "Paso del norte" y en "La Herencia de Matilde Arcángel" o en mayor ejemplo de sobrevaloración a lo maternal en “Talpa”, con la peregrinación hacia la virgen, que ha sido desde sus inicios en Latinoamérica una imagen protectora y servicial cumpliendo con el concepto de maternidad ya mencionado y que continúa vigente incluso hasta nuestros días.
Toda esta idea de identidad distingue una posición frente a la vida y la muerte que se verá caracterizada también por la ambientación de los cuentos y por los temas que tratan. A este ambiente posterior a la revolución se suma un efecto de ruralidad en los cuentos, común en el contexto. Evoca situaciones campestres y de pobreza, de escasez en una llanura lisa, de desprotección frente a la carencia, a los demás, a sí mismos y al llano en sí, lo que define las grescas, es decir, las llamas. Y por sobre todos estos aspectos, este contexto rural y de caoticismo que rodea a los personajes los sume en una extraña cercanía y recepción de la muerte que, en tiempos de revolución, se hace tan común desvalorizando así la vida misma. Se puede mencionar el caso de "Es que Somos Muy Pobres" o "Nos Han Dado la Tierra" como ejemplo de esta resignación ante lo que suceda y su situación de desamparo. En el mismo cuento "El llano En Llamas" se muestra claramente esta desvirtuación de la vida que los personajes padecen al asumir que los van a matar, se resignan.
Dentro de este escenario sencillo y rural, los personajes que se destacan en los cuentos serán personas sencillas, trabajadoras de la tierra o la ganadería, que con esfuerzo intentan contrarrestar la escasez que los rodea en forma de llanura. Esta simpleza característica es una pieza fundamental del trabajo de Juan Rulfo, pues además de ser parte de una ambientación realista con nombres y situaciones cercanas a una cotidianeidad rural, el autor haciendo de la narración una versión relatada o pensada por un personaje o más personajes, utiliza la simpleza de estos como herramienta para denotar una impresión básica que se gesta frente a distintas situaciones, como lo es la muerte, y que será visualizada de distintas perspectivas según los distintos personajes.
“Porque mi papá con muchos trabajos había conseguido a la Serpentina, desde que era una vaquilla, para dársela a mi hermana, con el fin de que ella tuviera un capitalito y no se fuera a ir de piruja como lo hicieron mis otras dos hermanas…”
La cita anterior evoca la temática principal del cuento "Es Que Somos Muy Pobres", en el que el cauce del río despoja a la familia de su único bien, que el narrador relaciona de inmediato con la salvación de su hermana frente a una futura prostitución, recordando la suerte que corrieron sus otras hermanas y así, de relación a relación, mientras el río continua su cauce, él ve como su hermana se va convirtiendo. Con resignación, el joven deja correr el río y continúa su analogía con respecto a la vaca y su hermana. En este cuento se evidencia la importancia del subjetivismo y la simpleza de los personajes a la hora de relatar la historia. Lo que para unos es una vaca que cae por un río, para él es la futura perversión de su hermana. Ambos aspectos son parte clave del objetivo principal del libro.
También existe un absurdo que acompaña las historias, haciendo de esta denominada resignación parte de él. En el caso de "El Día del Derrumbe" cuando los pueblerinos reciben al gobernador después de una catástrofe y despilfarran todo lo que les queda, el absurdo ahí no solo se encuentra en la historia en sí, sino en la manera en que se relata como en una conversación en la que no parecen evidenciar este absurdo y su preocupación radica sobre en qué año o mes sucedió. El absurdo de aborrecer algo que se deseó mucho en el caso de “Talpa” o en “Paso Del Norte” cuando al irse por buscar sustentarse pierde lo que ya tenía, encontrando también en este cuento la resignación.
Ya al haber mencionado temas como la ruralidad, la simpleza, el absurdo, el llano y esta identidad latinoamericana, se puede llegar al tema principal de los cuentos, que engloba: la muerte, tema recurrente en los cuentos que componen la obra; esta se expresa de distintas maneras según cada cuento, pero mantiene este sentido de simpleza que los pobladores verán en ella.
“Que dizque yo lo maté. Bien pudo ser. Pero también pudo ser que él se haya muerto de coraje.”
En “En la Madrugada”, la muerte de Don Justo no es algo que Don Esteban acredite. Incluso, cuando el primero autodialoga sobre la muerte del último, la toma como un tema menor, y se empieza a desviar, a divagar, como si la muerte fuera algo que simplemente sucede. En esta muerte podemos encontrar también una resignación muy similar a la de “Es Que Somos Muy Pobres” porque, según Don Esteban, no fue él quien mató a Don Justo. Por otro lado, se encuentra también un absurdo de no saber sobre sus propios actos, como que la seguridad sobre si lo mató o no se determine por hechos como si fue con cuchillo o no porque él nunca usó cuchillo y finalmente se encuentra una visión de la muerte muy amena y simple, con una naturalidad excesiva que acaba por sorprender. Este cuento forma parte de aquellos en los que la muerte parece algo tan natural y frecuente como en una revolución al igual que "La Cuesta De las Comadres" con un narrador que asegura haber asesinado a un Torrico sin mayor horror, “El Llano en Llamas", como en la primera cita de éste cuento se manifiesta y “El Día Del Derrumbe”, en el que la catástrofe pierde importancia en el relato, entre otros.
Por otro lado, existen cuentos en los que realmente los personajes le temerán a la muerte como lo es en "Macario", donde a Macario le han “introducido” la muerte.
“… y tiene que sacarme esos chamucos del cuerpo…” , tanto Felipa como su madrina le han hecho creer que tiene “chamucos” y que debe ir al infierno después de morir, sin siquiera pasar por el purgatorio donde están sus padres . Macario le teme a la muerte por un prejuicio religioso inculcado en él y convencional en esta época.
También existen otros cuentos en los que se relata un miedo a la muerte, por ejemplo en "¡Diles Que No Me Maten!" en donde el miedo a la muerte es por una razón totalmente distinta a la que posee Macario. Él le teme por el hecho de no poseer nada más que vida y haberlo perdido todo: "Aquel día en que amaneció con la nueva de que su mujer se le había ido (...) Dejó que se le fuera como todo lo demás sin meter las manos.".
“Los muertos pesan más que los vivos, lo aplastan a uno.”
Este segundo tipo de muerte lo podemos encontrar en “El Hombre”, donde uno de los personajes asesina a varias personas de las cuales en realidad solo quería asesinar a uno. Luego, este personaje se arrepiente de haberlos asesinado, y menciona la cita. El personaje reflexiona sobre la necesidad de haberlos asesinado a todos, y se arrepiente profundamente de haberlo hecho, por la inocencia de los otros sujetos a los que asesinó. Es un peso que se le da a la muerte muy poco frecuente en el resto de los cuentos. Este peso lo lleva finalmente a su propia muerte. Sin embargo, lo que expresa esta cita puede encontrarse en la mayoría de los textos como en “Talpa”, en el que aun habiendo deseado la muerte de un hombre, al ocurrir esta se cae en una absurda contradicción en la que el peso de su muerte es aún más grande que el de su complicada enfermedad, pero esta valorización solo se hace cuando ya es irremediable. En los cuentos en que se enjuicia a asesinos esta cita esta presente, pues en el caso de "¡Diles que no me maten!" se encuentra esta situación en la que un muerto de hace años termina igualmente por acabar con su asesino. “La Herencia de Matilde Arcángel” no es solo el hijo que deja, sino este odio del padre a su hijo, así es como el peso de los muertos influye en los que siguen vivos.
“¿Quién se llevará a nuestros muertos?” preguntan en “Luvina” porque el peso de los muertos aplasta a los vivos en el absurdo en que estos esperan ansiosos y temerosos la muerte y cuando esta ya es irremediable, solo queda acudir a la memoria, donde “resulta fácil ver las cosas desde aquí, meramente traídas por el recuerdo…”. Rulfo ridiculiza la vida y la muerte al mostrar la mutua dependencia que poseen y que lleva al ser humano a una indiferencia, o dependiendo del caso, a una sobrevaloración de la muerte que será una vida vivida o a la vida misma que es una muerte que viene
Autores: Catalina Ramírez, IV medio
Martín Bonnefoy, II medio A
Para terminar, una foto de los autores (y alguien más)...
De la autoría de Catalina Ramírez y Martín Bonnefoy, con la ayuda de quien escribe, les entregamos el texto "Las Campanas del Toque de Ánimas" basado en en la obra del mexicano Juan Rulfo "El Llano en llamas". Léanlo y piensen ¿el jurado estará loco? Gracias por seguir siendo fiel a la literatura.
LAS CAMPANAS DEL TOQUE DE ÁNIMAS
Alguna vez Jorge Luis Borges, escritor latinoamericano dijo: “La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”.
La cita final del cuento “El Llano en Llamas”, cuando el Chihuila está agonizando, posterior a una refriega con los del gobierno, dice: “Se nos quedó mirando cuando nos íbamos cada quien por su lado para repartirnos la muerte. Y él parecía estar riéndose de nosotros, con sus dientes pelones, colorados de sangre.”
El ambiente de este cuento representa en gran parte el carácter general del compendio de cuentos y se destaca por girar en torno a una cultura y sociedad post-revolución y por su espacio físico general, el llano . En llamas, por la constante agitación que hay sobre ella, por las constantes grescas de la post-revolución, en la que a pesar de que las llamas hayan cesado, la calma ya se ha visto quebrada y los sitúa en una tranquilidad agitada.
Esta gran efervescencia nos permite notar la fuerte presencia de una de las características típicas de la ampliamente estudiada identidad latinoamericana, un aspecto recurrente en la obra de Rulfo: la importancia de la figura femenina, particularmente la de la madre . Se presenta la presencia de una perspectiva considerablemente negativa del padre: un progenitor español más bien despreocupado, negligente, y por otro lado, la acogedora imagen de la madre, preocupada e incondicional. El sujeto, inevitablemente, se ve expuesto a una clase de Edipo latinoamericano que crea una valoración mucho mayor de la madre que del padre, invocando a la vez en este último una sombra que agrava aún más su figura.
El autor considera, sin duda, ambos patrones de la cultura latinoamericana al mostrarnos en sus cuentos padres que desprotegen a sus hijos como en "Paso del norte" y en "La Herencia de Matilde Arcángel" o en mayor ejemplo de sobrevaloración a lo maternal en “Talpa”, con la peregrinación hacia la virgen, que ha sido desde sus inicios en Latinoamérica una imagen protectora y servicial cumpliendo con el concepto de maternidad ya mencionado y que continúa vigente incluso hasta nuestros días.
Toda esta idea de identidad distingue una posición frente a la vida y la muerte que se verá caracterizada también por la ambientación de los cuentos y por los temas que tratan. A este ambiente posterior a la revolución se suma un efecto de ruralidad en los cuentos, común en el contexto. Evoca situaciones campestres y de pobreza, de escasez en una llanura lisa, de desprotección frente a la carencia, a los demás, a sí mismos y al llano en sí, lo que define las grescas, es decir, las llamas. Y por sobre todos estos aspectos, este contexto rural y de caoticismo que rodea a los personajes los sume en una extraña cercanía y recepción de la muerte que, en tiempos de revolución, se hace tan común desvalorizando así la vida misma. Se puede mencionar el caso de "Es que Somos Muy Pobres" o "Nos Han Dado la Tierra" como ejemplo de esta resignación ante lo que suceda y su situación de desamparo. En el mismo cuento "El llano En Llamas" se muestra claramente esta desvirtuación de la vida que los personajes padecen al asumir que los van a matar, se resignan.
Dentro de este escenario sencillo y rural, los personajes que se destacan en los cuentos serán personas sencillas, trabajadoras de la tierra o la ganadería, que con esfuerzo intentan contrarrestar la escasez que los rodea en forma de llanura. Esta simpleza característica es una pieza fundamental del trabajo de Juan Rulfo, pues además de ser parte de una ambientación realista con nombres y situaciones cercanas a una cotidianeidad rural, el autor haciendo de la narración una versión relatada o pensada por un personaje o más personajes, utiliza la simpleza de estos como herramienta para denotar una impresión básica que se gesta frente a distintas situaciones, como lo es la muerte, y que será visualizada de distintas perspectivas según los distintos personajes.
“Porque mi papá con muchos trabajos había conseguido a la Serpentina, desde que era una vaquilla, para dársela a mi hermana, con el fin de que ella tuviera un capitalito y no se fuera a ir de piruja como lo hicieron mis otras dos hermanas…”
La cita anterior evoca la temática principal del cuento "Es Que Somos Muy Pobres", en el que el cauce del río despoja a la familia de su único bien, que el narrador relaciona de inmediato con la salvación de su hermana frente a una futura prostitución, recordando la suerte que corrieron sus otras hermanas y así, de relación a relación, mientras el río continua su cauce, él ve como su hermana se va convirtiendo. Con resignación, el joven deja correr el río y continúa su analogía con respecto a la vaca y su hermana. En este cuento se evidencia la importancia del subjetivismo y la simpleza de los personajes a la hora de relatar la historia. Lo que para unos es una vaca que cae por un río, para él es la futura perversión de su hermana. Ambos aspectos son parte clave del objetivo principal del libro.
También existe un absurdo que acompaña las historias, haciendo de esta denominada resignación parte de él. En el caso de "El Día del Derrumbe" cuando los pueblerinos reciben al gobernador después de una catástrofe y despilfarran todo lo que les queda, el absurdo ahí no solo se encuentra en la historia en sí, sino en la manera en que se relata como en una conversación en la que no parecen evidenciar este absurdo y su preocupación radica sobre en qué año o mes sucedió. El absurdo de aborrecer algo que se deseó mucho en el caso de “Talpa” o en “Paso Del Norte” cuando al irse por buscar sustentarse pierde lo que ya tenía, encontrando también en este cuento la resignación.
Ya al haber mencionado temas como la ruralidad, la simpleza, el absurdo, el llano y esta identidad latinoamericana, se puede llegar al tema principal de los cuentos, que engloba: la muerte, tema recurrente en los cuentos que componen la obra; esta se expresa de distintas maneras según cada cuento, pero mantiene este sentido de simpleza que los pobladores verán en ella.
“Que dizque yo lo maté. Bien pudo ser. Pero también pudo ser que él se haya muerto de coraje.”
En “En la Madrugada”, la muerte de Don Justo no es algo que Don Esteban acredite. Incluso, cuando el primero autodialoga sobre la muerte del último, la toma como un tema menor, y se empieza a desviar, a divagar, como si la muerte fuera algo que simplemente sucede. En esta muerte podemos encontrar también una resignación muy similar a la de “Es Que Somos Muy Pobres” porque, según Don Esteban, no fue él quien mató a Don Justo. Por otro lado, se encuentra también un absurdo de no saber sobre sus propios actos, como que la seguridad sobre si lo mató o no se determine por hechos como si fue con cuchillo o no porque él nunca usó cuchillo y finalmente se encuentra una visión de la muerte muy amena y simple, con una naturalidad excesiva que acaba por sorprender. Este cuento forma parte de aquellos en los que la muerte parece algo tan natural y frecuente como en una revolución al igual que "La Cuesta De las Comadres" con un narrador que asegura haber asesinado a un Torrico sin mayor horror, “El Llano en Llamas", como en la primera cita de éste cuento se manifiesta y “El Día Del Derrumbe”, en el que la catástrofe pierde importancia en el relato, entre otros.
Por otro lado, existen cuentos en los que realmente los personajes le temerán a la muerte como lo es en "Macario", donde a Macario le han “introducido” la muerte.
“… y tiene que sacarme esos chamucos del cuerpo…” , tanto Felipa como su madrina le han hecho creer que tiene “chamucos” y que debe ir al infierno después de morir, sin siquiera pasar por el purgatorio donde están sus padres . Macario le teme a la muerte por un prejuicio religioso inculcado en él y convencional en esta época.
También existen otros cuentos en los que se relata un miedo a la muerte, por ejemplo en "¡Diles Que No Me Maten!" en donde el miedo a la muerte es por una razón totalmente distinta a la que posee Macario. Él le teme por el hecho de no poseer nada más que vida y haberlo perdido todo: "Aquel día en que amaneció con la nueva de que su mujer se le había ido (...) Dejó que se le fuera como todo lo demás sin meter las manos.".
“Los muertos pesan más que los vivos, lo aplastan a uno.”
Este segundo tipo de muerte lo podemos encontrar en “El Hombre”, donde uno de los personajes asesina a varias personas de las cuales en realidad solo quería asesinar a uno. Luego, este personaje se arrepiente de haberlos asesinado, y menciona la cita. El personaje reflexiona sobre la necesidad de haberlos asesinado a todos, y se arrepiente profundamente de haberlo hecho, por la inocencia de los otros sujetos a los que asesinó. Es un peso que se le da a la muerte muy poco frecuente en el resto de los cuentos. Este peso lo lleva finalmente a su propia muerte. Sin embargo, lo que expresa esta cita puede encontrarse en la mayoría de los textos como en “Talpa”, en el que aun habiendo deseado la muerte de un hombre, al ocurrir esta se cae en una absurda contradicción en la que el peso de su muerte es aún más grande que el de su complicada enfermedad, pero esta valorización solo se hace cuando ya es irremediable. En los cuentos en que se enjuicia a asesinos esta cita esta presente, pues en el caso de "¡Diles que no me maten!" se encuentra esta situación en la que un muerto de hace años termina igualmente por acabar con su asesino. “La Herencia de Matilde Arcángel” no es solo el hijo que deja, sino este odio del padre a su hijo, así es como el peso de los muertos influye en los que siguen vivos.
“¿Quién se llevará a nuestros muertos?” preguntan en “Luvina” porque el peso de los muertos aplasta a los vivos en el absurdo en que estos esperan ansiosos y temerosos la muerte y cuando esta ya es irremediable, solo queda acudir a la memoria, donde “resulta fácil ver las cosas desde aquí, meramente traídas por el recuerdo…”. Rulfo ridiculiza la vida y la muerte al mostrar la mutua dependencia que poseen y que lleva al ser humano a una indiferencia, o dependiendo del caso, a una sobrevaloración de la muerte que será una vida vivida o a la vida misma que es una muerte que viene
Autores: Catalina Ramírez, IV medio
Martín Bonnefoy, II medio A
Para terminar, una foto de los autores (y alguien más)...

