lunes, marzo 15, 2010

Los Héroes

Me apesta usar el metro en verano, y más encima de Colón a Los Heroes, tengo que hacer combinación en Tobalaba y aguantarme todas las estaciones hasta llegar a mi tedioso destino.

Miro las caras de los peces, todas iguales, sin expresion, como si todos hubieran sido fotocopiados en una muy mala resolución, nadie rie, solo caras serias en este calor intenso. Me bajo en Los Héroes y ahi está ella, corre hacia mi y nos besamos apasionadamente, como cada miercoles de todas las semanas, nos fuimos tomados de la mano hacia la Linea 2, ibamos a Cal y Canto para luego tomar la micro hacia su casa.

En la micro, ella se sentó en mis piernas y acariciando mi cara dijo que me amaba, yo le sonreí y besé sus labios, la abracé y ella me abrazó, nos bajamos de la micro y caminamos a su casa.
Me empujó a su cama inmediatamente y coemzamos a amarnos, yo podía oler claramente su estado en su cuello, su fragil cuello, no resistí y lo besé.

Me vestí y me despedí de ella, me besó y me dijo que me amaba, le sonreí y la besé antes de ponerme en marcha a mi casa, me puse los audífonos y el resto del camino pensaba en que al día siguiente yo vería a la persona que amaba.

Escrito por un alumno cualquiera.

jueves, noviembre 05, 2009

La niña fuego

El origen de los incendios en departamentos en altura no se debe a descuidos de las personas, se deben a la niña fuego.
Se dice que alrededor del año 1989 una familia de Rusia se radicó en Chile, en un departamento de piso 24 en la calle X. Un día la familia se enteró que la madre esperaba a su tercera hija. Cuando ella nació toda la familia la quedo mirando y se dieron cuenta que su piel no era blanca sino roja, roja como el fuego. La familia angustiada encerró a la niña en una de las habitaciones, ella lloraba, pero nadie le ponía atención. La niña lloro tanto que llegó a quemarse, como el ave Fénix, la casa se quemó completamente y toda la familia murió en el lugar. Por eso cada vez que hay un incendioen departamentos altos es porque un bebé llora desconsoladamente y la niña de fuego incendia la casa en forma de venganza.

Escrito por Paula Mora para la tarea de lenguaje.

jueves, septiembre 03, 2009

HEMOS VUELTO

Amigos lectores de literatura. Hemos vuelto. Después de tanto silencio, nuevamente tenemos seres interesados en publicar sus creaciones. Sangre nueva ha llegado a nuestro blog; ya se irán enterando. Invitamos a todos los que quieran publicar a que se comuniquen y a los que quieran hacer amables comentarios, háganlo.
Para comenzar, les presentamos el cuento ganador del concurso literario 2009: "Una noche". Que lo disfruten.

Una noche. Por Kyomi López. I medio, 2009

Una noche

Faltaban minutos para las doce y todavía seguía mirando.

La lluvia y el frío hacían que por las ventanas se viera tanto como por la muralla, aún así cada cierto rato miraba hacia ella pensando en cuanto necesitaba ver a través y al mismo tiempo alegrarme de no poder saber nada del otro lado. Me sentía muy asustado como para acercarme a ella, me sentía acorralado no encontraba escondite, donde me escondiera implicaba arriesgarme a hacer sonar algo y no disponer de tiempo para salvarme.

Mi corazón latía tan fuerte que mi cuerpo entero tambaleaba con él.

Recuerdo el sonido del pasto mojado siendo aplastado, de un charco siendo invadido, de una silueta avanzando entre mis pesadillas...

Aguardando hasta el último momento, me metí bajo mi cama...

Sentí como abrían la ventana, vi las botas silenciosas que atravesaban la alfombra...

Mi corazón latía guiado por el ritmo de los pasos que se dirigían a través de la habitación… y esperé, deje que se llevara todo lo que para mí alguna vez tuvo valor.

Yo, por mi parte, me tapé con cajas pesadas bajo mi cama por si se le ocurría buscar allí...

Quieto, sudoroso y mudo vi como el ladrón empezaba su caminata a la ventana. Sus botas negras estaban embarradas y llegaban hasta más arriba de lo que mi poca vista llegaba...

Todavía asustado decidí dormir bajo mi cama, por si se le ocurría volver o entraba alguien más...

Lo que me parecieron horas después, fui despertado y regresado a la agonizante conciencia y por lo tanto, a mi rincón bajo mi poco aseada cama.

Mis pesados y dolorosos ojos se abrieron lentamente a la oscuridad que me rodeaba...

De pronto capte en el silencio lo que me había despertado.

La silueta de una sonrisa y un corpulento cuerpo posado en el suelo apareció una vez que mis ojos se acostumbraron a la poca luz de la luna...

Aterrorizado me volteé hacia una caja... y desperté de mi sueño...

Posado en sábanas blancas, un hombre de edad miró por la habitación. Su único hijo yacía apoyado en un sillón cercano, respirando suavemente a la espera del alba.

Aburrido y sin fuerzas, el hombre fue de a poco cayendo en un adormecimiento, lentamente se separó del mundo y no cayó muerto hasta haber sentido como se movía el infierno dentro de su propio y muy enfermo corazón.

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jueves, octubre 12, 2006

CHILE, PAÍS DE POETAS

Chile, país de poetas, frase tantas veces manoseada, pero tan verdad. Los alumnos del Plan Diferenciado Humanista, Literatura e Identidad, del cuarto medio, han escrito textos floridos de poesía que han decidido (¿libremente?) compartir con ustedes, lectores míos. A continuación, poemas frescos de compañeros como ustedes. Léanlos y comenten. La poesía es de quien la usa, no de quien la escribe....


“Volviendo a casa”

El niño ha vuelto a casa
a despedirse
de su madre abandonada.

Se había escapado hace una vida
escapó de los señores
que vivían disfrazados
de caballeros.

Él ha vuelto y no ha encontrado
ni a su madre ni a su hermano
ya no hay puertas
ya no hay daños,
ya no hay abandonados.

La despedida se adormece
mas crece la mirada
húmeda y ahogada
de la infancia que estremece.

Se sujeta los latidos
ha encontrado los disfraces
grises
y el smocking,
la ausencia de su padre.

Por Nicole Cruzat
(Habitué de nuestra página)



Identidad buscada

Nunca supe quién era,
mañana, tarde y noche me preguntaba,
nadie me contestaba.
preguntaba por todos lados; aire, tierra y mar
buscaba una respuesta que nadie me podía dar.
no sabía si reír o llorar,
no sabía si tirarme a la mar.

Mar tan grande como mis dudas,
mar imponente, mar fuerte.

El aire pasa indiferente,
tampoco reconoce a este ente
que se encuentra solo como un alma perdida
en un mundo donde nadie, pero todos lo conocen.

La tierra tan firme, tan fría
no me conoce, al igual que yo mismo,
sigo buscando las respuestas
¿por qué no me contestas?.

A veces me dicen que pregunto mucho,
a veces me dicen que debería seguir
pero no puedo,
deberé seguir por este mar azul buscando una respuesta,
deberé seguir por este aire que me roza,
deberé seguir por esta tierra roja.

Entonces ¿quién soy?,
¿qué hago en este mundo?,
espero saberlo pronto,
saber que no vine en vano,
saber que alguien me da su mano.

Por Edmundo Durán


Mi lástima

Por qué es que estoy aquí
Es acaso que solo existo para sufrir
solo vivo para poder morir
muero para poder vivir

Debo desaparecer debo dejar esto
Quiero dejar mi dulce dolor
Poder ver mi sangre roja
Con un extraño sabor frío
Como si hubiera desaparecido
hace mucho, para al final
Ser olvidado y así desaparecer

Solo me detiene
Solo aquí me mantiene
La inmensa pena
De todo lo que Tras de mí quedará

Pero no podré
Quedarme solo para
Sufrir, para llorar, para padecer,
para odiar, Para tratar
de dejar Este lugar


Por Víctor Olavarría
(Ahora como poeta)



Destino


No quiero que el tiempo corra
No quiero que te vayas
No quiero que esto termine

Duele como si te desgarraran el corazón
A pedazos, duele como si te clavaran espinas
en el cuerpo.
Duele.

Me gustaría poder cambiar el destino
Me gustaría que pudiéramos tener todo
sin que tú te vayas, sin que yo me pierda.
Me gustaría poder decir que tenemos los
mismo sueños, así seguiremos un solo
camino.

Nadie sabe si será juntos, o si el destino
nos volverá a juntar, pero lo que sí se es que
te seguiré amando sin importar el recorrido,
Sin importar lo sufrido.

No quiero que te vayas, pero tampoco que
te quedes, quiero que cumplas tus sueños
Sin que yo sea un obstáculo para ellos.

Te amo tanto, que repetiría te amo
una y mil veces
Te amo tanto que decir de aquí
al cielo, es poco.

te amo tanto tanto como
A la miel dulce.

Por eso decirte, te amo, te adoro
te quiero nada es comparado a lo
Que siento.


Por Camila Zaror


Solo es una muestra, faltan algunos. Prepárense para la segunda parte. Nos vemos.

viernes, septiembre 29, 2006

LAS CAMPANAS DEL TOQUE DE ÁNIMAS

Tanto tiempo amigos lectores. Nuestro blog está a la deriva, ya no sabemos a quién pertenecemos ni quién nos apadrinará; de ahí nuestro silencio. Pero hemos decidido volver a hablar. Comenzaremos con un bello ensayo literario que intentó suerte en la versión 2006 del concurso "Leer, pensar, hablar". Desde ya, les avisamos que no ganamos, pero ¡qué va! igual fue interesante estresarse por Juan Rulfo.
De la autoría de Catalina Ramírez y Martín Bonnefoy, con la ayuda de quien escribe, les entregamos el texto "Las Campanas del Toque de Ánimas" basado en en la obra del mexicano Juan Rulfo "El Llano en llamas". Léanlo y piensen ¿el jurado estará loco? Gracias por seguir siendo fiel a la literatura.


LAS CAMPANAS DEL TOQUE DE ÁNIMAS

Alguna vez Jorge Luis Borges, escritor latinoamericano dijo: “La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”.
La cita final del cuento “El Llano en Llamas”, cuando el Chihuila está agonizando, posterior a una refriega con los del gobierno, dice: “Se nos quedó mirando cuando nos íbamos cada quien por su lado para repartirnos la muerte. Y él parecía estar riéndose de nosotros, con sus dientes pelones, colorados de sangre.”
El ambiente de este cuento representa en gran parte el carácter general del compendio de cuentos y se destaca por girar en torno a una cultura y sociedad post-revolución y por su espacio físico general, el llano . En llamas, por la constante agitación que hay sobre ella, por las constantes grescas de la post-revolución, en la que a pesar de que las llamas hayan cesado, la calma ya se ha visto quebrada y los sitúa en una tranquilidad agitada.
Esta gran efervescencia nos permite notar la fuerte presencia de una de las características típicas de la ampliamente estudiada identidad latinoamericana, un aspecto recurrente en la obra de Rulfo: la importancia de la figura femenina, particularmente la de la madre . Se presenta la presencia de una perspectiva considerablemente negativa del padre: un progenitor español más bien despreocupado, negligente, y por otro lado, la acogedora imagen de la madre, preocupada e incondicional. El sujeto, inevitablemente, se ve expuesto a una clase de Edipo latinoamericano que crea una valoración mucho mayor de la madre que del padre, invocando a la vez en este último una sombra que agrava aún más su figura.
El autor considera, sin duda, ambos patrones de la cultura latinoamericana al mostrarnos en sus cuentos padres que desprotegen a sus hijos como en "Paso del norte" y en "La Herencia de Matilde Arcángel" o en mayor ejemplo de sobrevaloración a lo maternal en “Talpa”, con la peregrinación hacia la virgen, que ha sido desde sus inicios en Latinoamérica una imagen protectora y servicial cumpliendo con el concepto de maternidad ya mencionado y que continúa vigente incluso hasta nuestros días.
Toda esta idea de identidad distingue una posición frente a la vida y la muerte que se verá caracterizada también por la ambientación de los cuentos y por los temas que tratan. A este ambiente posterior a la revolución se suma un efecto de ruralidad en los cuentos, común en el contexto. Evoca situaciones campestres y de pobreza, de escasez en una llanura lisa, de desprotección frente a la carencia, a los demás, a sí mismos y al llano en sí, lo que define las grescas, es decir, las llamas. Y por sobre todos estos aspectos, este contexto rural y de caoticismo que rodea a los personajes los sume en una extraña cercanía y recepción de la muerte que, en tiempos de revolución, se hace tan común desvalorizando así la vida misma. Se puede mencionar el caso de "Es que Somos Muy Pobres" o "Nos Han Dado la Tierra" como ejemplo de esta resignación ante lo que suceda y su situación de desamparo. En el mismo cuento "El llano En Llamas" se muestra claramente esta desvirtuación de la vida que los personajes padecen al asumir que los van a matar, se resignan.
Dentro de este escenario sencillo y rural, los personajes que se destacan en los cuentos serán personas sencillas, trabajadoras de la tierra o la ganadería, que con esfuerzo intentan contrarrestar la escasez que los rodea en forma de llanura. Esta simpleza característica es una pieza fundamental del trabajo de Juan Rulfo, pues además de ser parte de una ambientación realista con nombres y situaciones cercanas a una cotidianeidad rural, el autor haciendo de la narración una versión relatada o pensada por un personaje o más personajes, utiliza la simpleza de estos como herramienta para denotar una impresión básica que se gesta frente a distintas situaciones, como lo es la muerte, y que será visualizada de distintas perspectivas según los distintos personajes.
“Porque mi papá con muchos trabajos había conseguido a la Serpentina, desde que era una vaquilla, para dársela a mi hermana, con el fin de que ella tuviera un capitalito y no se fuera a ir de piruja como lo hicieron mis otras dos hermanas…”
La cita anterior evoca la temática principal del cuento "Es Que Somos Muy Pobres", en el que el cauce del río despoja a la familia de su único bien, que el narrador relaciona de inmediato con la salvación de su hermana frente a una futura prostitución, recordando la suerte que corrieron sus otras hermanas y así, de relación a relación, mientras el río continua su cauce, él ve como su hermana se va convirtiendo. Con resignación, el joven deja correr el río y continúa su analogía con respecto a la vaca y su hermana. En este cuento se evidencia la importancia del subjetivismo y la simpleza de los personajes a la hora de relatar la historia. Lo que para unos es una vaca que cae por un río, para él es la futura perversión de su hermana. Ambos aspectos son parte clave del objetivo principal del libro.
También existe un absurdo que acompaña las historias, haciendo de esta denominada resignación parte de él. En el caso de "El Día del Derrumbe" cuando los pueblerinos reciben al gobernador después de una catástrofe y despilfarran todo lo que les queda, el absurdo ahí no solo se encuentra en la historia en sí, sino en la manera en que se relata como en una conversación en la que no parecen evidenciar este absurdo y su preocupación radica sobre en qué año o mes sucedió. El absurdo de aborrecer algo que se deseó mucho en el caso de “Talpa” o en “Paso Del Norte” cuando al irse por buscar sustentarse pierde lo que ya tenía, encontrando también en este cuento la resignación.
Ya al haber mencionado temas como la ruralidad, la simpleza, el absurdo, el llano y esta identidad latinoamericana, se puede llegar al tema principal de los cuentos, que engloba: la muerte, tema recurrente en los cuentos que componen la obra; esta se expresa de distintas maneras según cada cuento, pero mantiene este sentido de simpleza que los pobladores verán en ella.
“Que dizque yo lo maté. Bien pudo ser. Pero también pudo ser que él se haya muerto de coraje.”
En “En la Madrugada”, la muerte de Don Justo no es algo que Don Esteban acredite. Incluso, cuando el primero autodialoga sobre la muerte del último, la toma como un tema menor, y se empieza a desviar, a divagar, como si la muerte fuera algo que simplemente sucede. En esta muerte podemos encontrar también una resignación muy similar a la de “Es Que Somos Muy Pobres” porque, según Don Esteban, no fue él quien mató a Don Justo. Por otro lado, se encuentra también un absurdo de no saber sobre sus propios actos, como que la seguridad sobre si lo mató o no se determine por hechos como si fue con cuchillo o no porque él nunca usó cuchillo y finalmente se encuentra una visión de la muerte muy amena y simple, con una naturalidad excesiva que acaba por sorprender. Este cuento forma parte de aquellos en los que la muerte parece algo tan natural y frecuente como en una revolución al igual que "La Cuesta De las Comadres" con un narrador que asegura haber asesinado a un Torrico sin mayor horror, “El Llano en Llamas", como en la primera cita de éste cuento se manifiesta y “El Día Del Derrumbe”, en el que la catástrofe pierde importancia en el relato, entre otros.
Por otro lado, existen cuentos en los que realmente los personajes le temerán a la muerte como lo es en "Macario", donde a Macario le han “introducido” la muerte.
“… y tiene que sacarme esos chamucos del cuerpo…” , tanto Felipa como su madrina le han hecho creer que tiene “chamucos” y que debe ir al infierno después de morir, sin siquiera pasar por el purgatorio donde están sus padres . Macario le teme a la muerte por un prejuicio religioso inculcado en él y convencional en esta época.
También existen otros cuentos en los que se relata un miedo a la muerte, por ejemplo en "¡Diles Que No Me Maten!" en donde el miedo a la muerte es por una razón totalmente distinta a la que posee Macario. Él le teme por el hecho de no poseer nada más que vida y haberlo perdido todo: "Aquel día en que amaneció con la nueva de que su mujer se le había ido (...) Dejó que se le fuera como todo lo demás sin meter las manos.".
“Los muertos pesan más que los vivos, lo aplastan a uno.”
Este segundo tipo de muerte lo podemos encontrar en “El Hombre”, donde uno de los personajes asesina a varias personas de las cuales en realidad solo quería asesinar a uno. Luego, este personaje se arrepiente de haberlos asesinado, y menciona la cita. El personaje reflexiona sobre la necesidad de haberlos asesinado a todos, y se arrepiente profundamente de haberlo hecho, por la inocencia de los otros sujetos a los que asesinó. Es un peso que se le da a la muerte muy poco frecuente en el resto de los cuentos. Este peso lo lleva finalmente a su propia muerte. Sin embargo, lo que expresa esta cita puede encontrarse en la mayoría de los textos como en “Talpa”, en el que aun habiendo deseado la muerte de un hombre, al ocurrir esta se cae en una absurda contradicción en la que el peso de su muerte es aún más grande que el de su complicada enfermedad, pero esta valorización solo se hace cuando ya es irremediable. En los cuentos en que se enjuicia a asesinos esta cita esta presente, pues en el caso de "¡Diles que no me maten!" se encuentra esta situación en la que un muerto de hace años termina igualmente por acabar con su asesino. “La Herencia de Matilde Arcángel” no es solo el hijo que deja, sino este odio del padre a su hijo, así es como el peso de los muertos influye en los que siguen vivos.
“¿Quién se llevará a nuestros muertos?” preguntan en “Luvina” porque el peso de los muertos aplasta a los vivos en el absurdo en que estos esperan ansiosos y temerosos la muerte y cuando esta ya es irremediable, solo queda acudir a la memoria, donde “resulta fácil ver las cosas desde aquí, meramente traídas por el recuerdo…”. Rulfo ridiculiza la vida y la muerte al mostrar la mutua dependencia que poseen y que lleva al ser humano a una indiferencia, o dependiendo del caso, a una sobrevaloración de la muerte que será una vida vivida o a la vida misma que es una muerte que viene


Autores: Catalina Ramírez, IV medio
Martín Bonnefoy, II medio A


Para terminar, una foto de los autores (y alguien más)...

viernes, mayo 19, 2006

CARNAVAL DE SOLEDAD Y OTROS POEMAS

Hoy les presentamos el texto ganador de la categoría poesía del concurso de nuestro colegio. Ante ustedes "Carnaval de soledad", el poema ganador y otras de las creaciones de Nicole Cruzat.


“CARNAVAL DE SOLEDAD”

Desvaneceremos como en otoño
Entre la multitud de anestesiadas sombras,
Marchitas y vacías ya sin sueños,
Regadas solo por la luz de una luna adormecida.

Y dormiremos sobre las ruinas de los hombres,
Sobre decepciones y promesas no cumplidas,
Sobre grandes racimos de mentiras,
Para despertarnos besando sus espinas.

Quizá reviviremos en alguna primavera
Abriendo un ataúd de este cementerio
Y veremos que nunca existió la vida,
Que el hombre nació con sus ojos durmiendo.


Título: Carnaval de soledad
Autora: Nicole Cruzat, IV medio



"VIVIR"
No enfriará mi cuerpo el invierno
Ni el cantar de las aves ocultará mi canto
Pues yo pertenezco a esta tierra .
Nada que exista puede borrarme
Pues estoy en cada estrella, cada pétalo, cada horizonte.

Mas ustedes, todos ustedes,
han de marcharse.
La muerte llegará, pues siempre llega
y ha de llevárselos.

Y cuando aprecien la vida,
en ese segundo, se les estará yendo;
nada en esta tierra los cuidará, nada los ayudará,
porque nada hicieron por ella.
Y llorarán, porque tarde verán
lo hermosa que era.

Intentarán aferrarse, con su último aliento,
mas hasta éste ha de dejarlos.
Y morirán, una vez más,
Mas no lo han de sentir, pues para eso hay que estar vivo
o tener alguien por quien morir

Título: Vivir
Autora: Nicole Cruzat, IV medio



"SOLTAR E IR"

Ella sabe que tiene que ir
a ese mundo que es feliz,
pues tiene la fuerza
y el conocimiento de que solo puede ser así.

Tiene miedo, y él lo sabe
mas continúa en espera,
no la llama, solo la mira
pues aunque demora, llega.

Ella solo quiere soltar
todo lo que a este mundo la ata
sabiendo que las cadenas
no solo torturan, sino que matan

Mas están en su piel,
también en su alma,
mas si no se libera
antes de esta primavera
todo quedará en llamas.

Título: Soltar e ir
Autora: Nicole Cruzat, IV medio


"LLÉVAME"

Llévame en la oscuridad eterna de tu alma
llévame en tus ojos, en tus manos, en tu piel
Llévame contigo donde quiera que vayas
más allá del cielo, donde nace el amanecer

Ya no quiero la luna ni las noches
cuando no estás las estrellas no se ven
llévame donde vivir ya no me duela
llévame y déjame ser parte de tu ser.

Llévame como una lágrima entre todas las otras
como esa tristeza que no se te va
Llévame como esa dureza que a diario dibujas
ocultando el deseo que tienes de amar.

Título: Llévame
Autora: Nicole Cruzat, IV medio

martes, mayo 09, 2006

DE HADAS Y DE PERROS

Nuestro colegio tuvo concurso literario y, por supuesto, hay ganadoras y ganadores. Hoy les presentamos el cuento ganador en la categoría de 2º a 4º medio: Catalina Ramírez, alumna del último año de la gloriosa enseñanaza media. Disfruten leyendo su creación. Nos leemos pronto.

DE HADAS Y DE PERROS

Eran las cuatro de la madrugada cuando se oyó de pronto un choque, eran las cuatro de la madrugada cuando se oyó el chirrido de los frenos como preludio de un accidente, cuando se despertaron todos los vecinos y las ventanas comenzaron a emitir luz. El conductor explicaba que no le había visto, que no tenía idea de dónde había a aparecido, ni en qué momento. Los vecinos estaban consternados y si no hubiese llegado la policía a tiempo no se que camino hubiese tomado esa violenta y aterrorizada reacción. Los perros ladraban enloquecidos desde los patios de cada casa y poca gente lograba continuar durmiendo. Con una ambulancia fuera de casa y todos buscándole, gritando con esperanza su nombre, conciliar el sueño era un reto.

El cielo comenzaba a aclararse y las estrellas se extinguían limpiando el cielo cuando ya algunos habían recobrado el sueño y el asfalto continuaba manchado de un rojo turbador, el muro destrozado, y ya se habían llevado el auto en pedazos y al conductor herido, ¿y el cadáver? -Hice todo por esquivarle- explicaba ya en la camilla- y desapareció.

Cuando ya el sol calentaba la calzada accidentada en rojo desde lo alto y evidenciaba las grietas que habían quedado dibujadas en la vereda, cinco horas después del accidente, Elisa recién abría sus ojos, estiraba sus brazos y bostezaba. Había tenido un sueño más pesado que el de costumbre y paradójicamente su cuerpo estaba cansado de tanto dormir. Sí, esa misma sensación de cuerpo y párpados pesados. Cuando logró sentarse por fin sobre su cama, notó que había un silencio no muy habitual y ya de pie comenzó a buscar, no era lógico que a estas horas no hubiese nadie más que ella en la casa, pero así era. Bajó y subió escaleras y volvió a bajarlas luego, aullando sus nombres. No obtuvo respuesta. Elisa estaba sola y un silencio frío y otoñal recorría las habitaciones de la casa.

Fue al baño del segundo piso, el que –para suerte suya- jamás había tenido espejo y se lavó la cara y las manos. Estaba más sucia de lo que creía, como si nuevamente esta noche le hubiese sangrado la nariz, ¿cuántas veces habría tenido que caer aquella noche, mientras paseaba por la casa sonámbula? Maldijo las pastillas. Entonces miró después de mucho por la ventana, y con sorpresa descubrió los rastros de un terrible accidente, el muro de enfrente partido a la mitad y el pavimento quebrado, todo esto con un toque de sangre. Le recordó a un sueño, sí, de esa misma noche y bajó corriendo la escalera de caracol y resbaló y no se cómo pero se levantó, aun tenía tiempo, creo. En la puerta había una nota – Nana, Fuimos a buscarla, esperamos volver luego y haberla encontrado para el almuerzo.- Pero María no llegaba hasta el medio día. ¿A quién habían ido a buscar? Salió de casa ignorando la nota y luego de unos cuantos pasos fuera de su jardín, se encontró con lo que había visto en sueños y desde arriba en la ventana. En el suelo habían vidrios rotos de un espejo retrovisor, que se armaban construyendo su rostro, mientras ella les miraba. ¡Qué aspecto más horrible! ¿Cuánto había sangrado su nariz? Su pijama también estaba entintado. Habría tenido que caerse mucho y las pastillas ya no servían, nada servía.
Entonces comprendió. Habían atropellado a alguien en esa esquina y le habían asesinado, con la cantidad de sangre que había perdido el desdichado, no podía estar vivo. Y ella entonces recordaba el sueño y este se mezclaba de pronto con la realidad que a su vez se volvía sueño. Y no entendía por qué había soñado lo que había soñado o por qué había pasado lo que había pasado. Sí, había caminado el condenado desde su hogar, tranquilo y ciego por la vereda y el error había sido cruzar la calle sin mirar antes.

Y es aquí donde su mente dio un centenar de vueltas y se abatió, por andar creyendo que todo siempre era sueño y las hadas con los pájaros y los gnomos con los perros. Su corta vida había acabado en un sueño y tanto como dormía se acercaba al infierno, cuando caminaba durmiendo descalza a oscuras y el conductor no le vio, pero ya muerta huyó y se ocultó y luego volvió a su cama y se durmió o quizás despertó. No podía tenerlo claro, pero en su convicción de estar viva, la voluntad vencía a la muerte y a Elisa se le olvidaba morir. Y andaba soñando por ahí a morirse, mientras quería vivir soñando que estaba viva. Y entonces comprendió y entonces su cuerpo se desplomó inerte junto al vidrio roto en pedazos, junto a la sangre que de ella había emanado. Ahí encontraron más tarde al cadáver que jugaba a respirar y que ahora soñaba a estar viva en otro lugar.



Autora:Catalina Ramírez, primer lugar cuento.
Curso: Cuarto Medio